

El país enfrenta una realidad que le impide lograr el desarrollo y la democracia. Siendo los problemas una red compleja donde la ciencia y la tecnología podrían intervenir, la corrupción como elemento en común se ha convertido en el enemigo a vencer.
Las acciones de los gobernantes son sólo paliativos a los problemas de fondo. Y lo que entorpece las soluciones es el beneficio de unos cuantos. Es necesario crear conciencia de nuestro deber ciudadano, de ejercer nuestro poder como consumidores y electores basados en decisiones informadas y responsables para lo cual la educación y la ciencia son indispensables.